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ID Tecnologia: 3539 Manejo Agroecológico de Café

Las infecciones de los cafetales de la región del Lago Victoria, provincia de Niaza, en Kenia en el año 1861, y la de las plantas de la isla de Ceilán, hoy Sri-Lanka en 1868, son las dos primeras epidemias de Roya documentadas.

En Ceilán, el daño fue tan grave que los ingleses y nativos que cultivaban el café, al no conocer un método de combate y control del hongo, decidieron arrancar los cafetos y plantar té (Thea sinensis).

En Kenia, por su parte, apostaron por un cambio de especie. Fue cuando se introdujo en ese país los canéfora, cuyo re­presentante más importante es el Robusta (recibe el nombre de Robusta, por su mayor resistencia a la Roya) y la variedad Libérica.

Ambas infecciones coincidieron con la aparición en Europa del "Mildiu" (Plasmopora vitícola) en la vid, el tizón de la pa­tata y del tomate (Phytophthora infestans), y los "Carbones" o Royas de los cereales y gramíneas. El problema llegó a tal dimensión económica y social, que entre principios y medidos del sigo XIX, se produjeron grandes migraciones de europeos hacia el continente americano.

Esta misma situación, dio lugar, también, a que se inves­tigaran métodos y se buscaran productos con los que se pudieran combatir estos hongos. Pronto se comprobó que los compuestos de Cobre y de Cinc, y muy especialmente, los, en aquel momento famosos caldos Bordelés (o Buillie Bordelaise), a base de Cal y Sulfato de Cobre Penta hidra­tado, y Borgoñón, con Cal y Sulfato de Cinc Monohidratado eran un buen tratamiento para frenar el avance de los ata­ques de ciertos hongos. El nombre que diferencia ambos "Caldos" proviene de las regiones vitícolas francesas donde se empezaron a utilizar. El más popular ha resultado ser el Caldo Bordelés.


El hongo de la Roya del cafeto se fue extendiendo con rapi­dez por la India (1869), Sumatra y Java (1876- 78), Natal en Sur África (1878), y a prácticamente la totalidad de países asiáticos productores de café de Asia. De allí, la infección pasó y se extendió tiempo después a África de la mano de los comerciantes que se desplazaban de un país a otro y de un continente a otro. El avance del hongo en este territorio, sin embargo, se vio retardado por la lentitud de los medios de transporte y la baja intensidad de intercambios de per­sonas y mercancías. Además, en aquellos momentos ya se conocían las bondades del Caldo Bordelés. La adaptabili­dad al terreno y al clima de las plantas de la variedad robusta también estaba comprobada, así que muchos, simplemente decidieron cambiar unos cafetos por otros.

La Roya cruzó el Atlántico en el año 1903. Parece que el agente transmisor fue un material vegetativo que llegó a Puerto Rico desde África. Como se detectó rápidamente y Puerto Rico es una Isla, su erradicación fue rápida.

Hasta la llegada de la Roya al continente americano, concreta­mente a Brasil, en 1974/75, la caficultura a nivel mundial había sufrido pocos cambios tecnológicos, y la investigación en torno a este hongo era relativamente escasa.

La caficultura era de tipo extensivo, con plantaciones de baja densidad de población de matas de café por unidad de super­ficie, (Hectárea o Manzana, etc.) aunque con múltiples ejes. Su manejo requería mucha mano de obra capacitada para las po­das, selección de ejes, agobios, regulación de sombra, control de malezas, combate de plagas y enfermedades y cosecha.

En la mayor parte de los países productores de América Latina y en algunos africanos, productores de suaves como Kenia o Etiopía, y también en Indonesia y Asia eran muy comunes las fincas o plantaciones con variedades de porte medio a alto, como es el caso de las variedades de Café Arábica: Típica o Arábica, Mundo Novo, Bourbon, Blue Mountain, Pluma Hidalgo, Maragojipe, etc.

En el resto de países que producían café en zonas bajas y muy calurosas, la variedad más generalizada era la Robusta, de por­te muy. Solo en Hawai, se optó por producir suaves. El motivo no fue otro, que la escasez de mano de obra y al alto costo de ésta, la topografía accidentada de las zonas cafetaleras que no permitía una alta mecanización, y el uso de toda una serie de nuevos métodos o técnicas de cultivo, que lo hacían más rentable y productivo y, por lo tanto, más competitivo.

Al aparecer la Roya en Brasil, el mundo del café se estremeció otra vez. Miles de hectáreas se vieron atacadas severamente y prácticamente desfoliadas. Se perdió gran parte de la cosecha de 1974 y del siguiente ya que para paliar el problema, fue necesario "recepar" (podar a 30 cm. del suelo) millones de matas de miles de hectáreas de fincas afectadas. El objetivo era generar nuevos tallos y hojas sanas, en las que se pudieran aplicar tratamientos con productos a base de cobre como el caldo bordelés.

Esta infección, fue exageradamente desastrosa, sobretodo porque en Brasil las fincas ya eran muy grandes -entre 4.000 y 10.000 hectáreas- con una alta concentración de cafetos por metro cuadrado. Además, durante la cosecha, solía faltar mano de obra. Esto obligaba a recoger los frutos cuando ya estaban maduros y ya con poco jugo. Pasaban las cuadrillas "ordeñando" las crinolinas, bandolas, o ramas. Cerraban la mano al inicio de la rama o crinolina y la arrastraban a lo largo de la misma hasta la punta, con lo cual arrancaban todos los frutos, pero también gran parte de las hojas y de las yemas que darían flor y fruta para la temporada siguiente. Por esta razón aquellas parcelas o campos cosechados ese año no producirían al año siguiente, y, ni tan siquiera en el transcurso de esa temporada se realizaban trabajos de limpieza y saneamiento. Solo aten­dían, y muy precariamente, aquellas parcelas que sabían que iban a producir café. Estas recibían tan sólo una fertilización, una selección de ejes o poda al inicio de temporada y el control de malezas con tractor.

Cuando los caficultores brasileños se dieron cuenta de que sus matas estaban amarillentas y desfoliándose, las plantaciones estaban ya cundidas de Roya.

La estructura de los cafetales, a base de "covas" con tres o cuatro plantas o ejes, (Triple o Cuádruple postura) agobiados, daban como resultado matas muy grandes y muy frondosas que dificultaban las tareas de desbrozado y propiciaban aún más, si cabe, un medio sombreado idóneo para el desarrollo del hongo.

Además, muchas fincas brasileñas estaban repletas de cafetos de la variedad Mundo Novo, de porte alto, y por tanto muy propicias a sufrir los ataques. Los cafetales plantados con variedades Caturra, ya fueran rojas o amarillas, fueron más fáciles de manejar por su menor porte.

Detalles de Tecnologia
Autor Alejandro Galí Boadella
Institución que publica: forumdelcafe
Título del Documento: Roya del cafeto Perjuicios y beneficios para la cafeticultura
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Institución o Persona que elaboró la síntesis: forumdelcafe
Páginas 7-8-9
Idioma Español
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