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ID Tecnologia: 2502 Sistemas Agroforestales

Descripción de la Tecnología:

Las podas las podemos clasificar de acuerdo a los objetivos que buscamos con la realización de las mismas. Las hay sanitarias, con la finalidad de mantener la salud y la vida del árbol el mayor tiempo posible y  esto se logra mediante la remoción de partes (ramas o troncos) dañados o infectados. Las hay de seguridad, para remover secciones del árbol que son un peligro para los habitantes o sus inmuebles. Y las hay de conformación, para guiar o desarrollar un árbol y que tenga una arquitectura de copa determinada, ya sea por estética, función o para promover la floración y fructificación.
De manera general las podas buscan reducir los daños por desgajamientos o roturas de ramas o fustes, que pudieran causar vientos fuertes y lluvias torrenciales; buscan promover la seguridad de la  gente, incrementar la penetración de la luz al suelo y mantener la salud de los individuos. Este Manual se restringirá a las podas sanitarias y de conformación. Sin embargo, las técnicas de poda, los instrumentos y las consideraciones para determinar la mejor manera para realizarlas, son aplicables a prácticamente todo tipo de podas. 

Cualquiera que sea el objetivo de las podas, como regla general no debe de removerse más de una cuarta parte o a lo máximo, la tercera parte de la masa total del árbol al año, máxime si el árbol es viejo. El no seguir esta simple regla, el vigor del árbol disminuirá fuertemente, promoviendo que el balance entre el crecimiento de la copa y la raíz se alteré y el árbol  se estrese, siendo presa fácil sobretodo de enfermedades y algunos barrenadores.

De lo anterior y en situaciones urbanas se deriva que los  árboles ya crecidos que interfieren con lineas de cables, alumbrados públicos, o cualquier otra situación que es afectada por el crecimiento continuo del follaje o raices de los mismos, debe considerarse el que sean removidos por completo o bien invertir en la realización de podas bien hechas, que dejen la mayor parte del follaje y no afecten el balance del soporte físico y nutricional del individuo. Las podas NUNCA podran componer una mala planeación, es decir que es necesario planear el tipo de árbol a plantar de acuerdo a las condiciones circundantes y utilitarias.

Antes de realizar las podas es necesario observar muy bien las partes principales del árbol, raíces, tronco(s), ramas principales y el resto del follaje. Se debe de valorar número, distribución, edad y vigor de las mismas. Es imperante ver “abajo, arriba y alrededor”, pues cualquier actividad realizada  al árbol afectará no solo al árbol mismo, sino a su entorno. Es conveniente definir o evaluar los siguientes 8 puntos en él árbol que deseamos podar:

  1. Cantidad de daño (partes o tejido a remover). Existen defectos que son básicos para ser detectados y tomados en cuenta como son: inclusiones de corteza, fisuras, ramas demasiado  largas, árboles con inclinaciones aparentes, pudriciones, daño a las raíces, defoliaciones, ramas rotas, tejidos quemados, etc. Individuos muy dañados es mejor removerlos por completo y plantar nuevos.
  2. Tamaño y edad. Individuos jóvenes y pequeños requieren menos trabajo que los grandes y sobremaduros. Es un hecho que si un individuo joven es podado de manera adecuada y regular, se desarrollará en un adulto vigoroso y sin necesidades importantes de podas. Un individuo viejo puede morir si se le remueve mucho tejido vivo. Las especies de vida corta quizás no valga la pena restaurarlas.
  3. Especie. Las coníferas (pinos, cipreses, tujas, etc.) no resisten tanto las podas como las latifoliadas (todas las de hojas planas), por que las primeras requieren tener follaje todo el año. Los árboles resistentes a las pudriciones se restauran más fácil que aquellos que no los son.
  4. Salud. Individuos saludables se reestablecen fácilmente después de podas.
  5. Estructura. Individuos con buena estructura, es decir, aquellos que después de la poda queden con buenos troncos  y ramas, se reestablecerán más fácilmente.
  6. Prácticas culturales previas. Cualquier actividad como fertilización, podas previas, o injertos que hayan alterado el vigor, salud y estructura del árbol.
  7. Sitio. Calidad de sitio, sobre todo del suelo y de cualquier influencia alrededor del individuo que afecte su desarrollo, sobre todo durante y después de la poda.
  8. Valor cultural. La estimación social que se tenga del o de los individuos que serán sujetos de poda. Muchas veces  este valor marca la magnitud del esfuerzo y la inversión que se efectuará.
  9.  

La evaluación de estos 8 puntos es muy conveniente y recomendamos que  se haga sobretodo en ambientes urbanos. En plantaciones solo algunas son importantes. Antes de pasar a las técnicas de poda, es importante  indicar que una inspección minuciosa del individuo a podar permite  ubicar de manera óptima cuales ramas o ejes deben de ser podados. En árboles grandes o maduros es muy frecuente, sobretodo en ambientes urbanos, la presencia de ramas y fustes con pudriciones, muchas de ellas imperceptibles. La localización de estas pudriciones, que pueden llegar a constituirse en cavidades importantes, es clave, por varias razones. La primera porque estas secciones representan áreas débiles y factibles de ser quebradas, lo que pone en peligro a las personas cercanas y a los operadores que realizan podas. Una segunda razón es porque estas pudriciones pueden estar cubriendo áreas extensas en ramas y el fuste principal, por lo que simples podas no podrán detener su avance y cirugías son necesarias. Y una tercera razón, es que estas cavidades son excelentes madrigueras para insectos, aves y varios pequeños vertebrados.

Podas para remover partes de un árbol
Los cortes a realizar deben de ser efectuados de manera adecuada y de no hacerlo, los efectos negativos pueden, incluso con el tiempo, comprometer la salud de todo el individuo que está siendo podado. 
Para comenzar los cortes deben de ser realizados con la herramienta adecuada (ver esto más adelante), una vez determinado esto, se procede a una secuencia de cortes bien establecida. El  primer corte (1) es proximal o bajo y llega cuando mucho a la mitad del grosor de la rama que será removida. Este primer corte evita un daño, no controlado (desgaje o “pelado de corteza”) al tejido vivo que circunda la base de la rama, y que ocurre cuando se efectúa el segundo corte. Un segundo  corte (2) es distal o alto y es total, es decir desprende en su totalidad la rama.  El  corte tres (3) es el que disminuirá el “muñón”  que dejaron los cortes efectuados y es de gran importancia pues la calidad del corte 3, promoverá una cicratización adecuada de la herida.

El corte 3, nunca debe ser al ras, sino que debe de dejar un pequeño “muñón” que mantenga intacto el “cuello” de la rama. El  cuello de la rama es el área más o menos hinchada que conecta la rama al tronco o a la rama principal. Es una región con tejido muy rico en nutrientes, reservas y químicos que en su momento puede detener la distribución de una pudrición. De ahí que su conservación es básica para la cicratización adecuada.

Detalles de Tecnologia
Autor Jorge E. Macías-Sámano
Institución que publica: ECOSUR
Título del Documento: MANUAL DE PODAS PARA ÁRBOLES
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Institución o Persona que elaboró la síntesis: ECOSUR
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Idioma Español
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